Introducción a los Argumentos para la Existencia de Dios

Una de las áreas más importantes de la Filosofía de la Religión consiste en el debate racional respecto de si Dios existe o no. En otras palabras, una de las preguntas fundamentales que los filósofos de la religión discuten es que tipo de razones existen para afirmar o negar la existencia de un ser como el que es descrito en las tradiciones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam). Sin embargo, antes de analizar argumentos concretos, me parece conveniente hacer una topología preliminar del campo, a la vez que es necesario fijar ciertos parámetros anteriores a la discusión en sí.

La Definición de Dios

Si lo que uno intenta es dar un argumento a favor o en contra de la existencia de Dios es conveniente empezar primero por definir qué se entiende por Dios. A pesar de que históricamente han existido un sinnúmero de divinidades, tradiciones religiosas y conceptos de lo divino, por lo general los filósofos de la religión contemporáneos se concentran en la divinidad comúnmente descrita por las tradiciones monoteístas. Este dios es normalmente definido como un ente que posee los siguientes atributos:

  • Omnipotencia: es capaz de hacer todo.
  • Omnisciente: tiene conocimiento infalible de todo.
  • Omnivolente: es moralmente perfecto.
  • Omnipresente: su presencia no está limitada a ningún espacio físico.
  • Independiente: no necesita de otros entes para existir.
  • Inmutable: su esencia o atributos nunca cambian.
  • Eterno: su existencia no tiene duración temporal, ni principio ni fin.
  • Personal: es un ente consciente dotado de pensamientos, sentimientos, intenciones, que forma planes, y que busca interactuar con otros seres conscientes.
El paganismo concebía el reino divino como un conjunto de seres poderosos pero no omnipotentes.

Esta definición excluye de la discusión ciertas concepciones teológicas. Las concepciones paganas, por ejemplo, imaginan a una multitud de dioses que no son ni omnipotentes, ni omnipresentes, ni omniscientes. Del mismo modo, las concepciones panteístas tampoco son objeto de este tipo de argumentos, ya que los panteístas creen que Dios no es personal. Eso no significa que la filosofía no pueda discutir la existencia de ese tipo de deidades (como de hecho si lo hace), sino que los argumentos clásicos sobre la existencia de Dios (y sus contraargumentos) simplemente no son aplicables, por lo general, a esas otras concepciones del reino divino.

Admito que la definición de Dios que proveí es extremadamente simplista y abre la puerta a múltiples interrogantes filosóficos (si Dios es omnipotente, ¿puede crear una roca que Él no pueda levantar?, ¿que significa realmente decir que Dios es “eterno”? ¿son todos estos atributos realmente compatibles?). Sin embargo, me parece que es una definición operativa adecuada para introducir los argumentos sobre la existencia de Dios, sin perjuicio que a futuro discuta más a fondo las dificultades filosóficas inherentes a la definición de Dios.

Argumentos a priori vs. a posteriori

La primera gran distinción que debemos hacer al hablar de cualquier tipo de argumento, incluyendo aquellos sobre la existencia de Dios, es que estos pueden ser de dos tipos: argumentos “a priori” y argumentos “a posteriori”. Explico esta terminología.

Argumentos a priori

Los argumentos denominados “lógicos”, “analíticos” o “a priori” son argumentos que no dependen de evidencia empírica, sino que se basan en deducciones lógicas derivadas de conceptos. Así, por ejemplo, yo puedo demostrar que todos los triángulos tienen tres lados sin necesidad de salir de mi estudio y observar triángulos. Esto es así porque el propio concepto de “triángulo” implica que tiene tres lados. Así, los argumentos a priori no se basan en observaciones, sino que analizan las estructuras y relaciones internas de los conceptos empleados.

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San Anselmo, defensor de un argumento ontológico

Una de las características esenciales de este tipo de argumentos radica en que, si el argumento es válido, entonces su conclusión es necesariamente correcta y no meramente probable. Regresando al ejemplo que di, la conclusión “todos los triángulos tienen tres lados” no es probablemente correcta, sino que es necesariamente correcta. Respecto a la existencia de Dios, existen dos grandes “familias” de argumentos de este tipo que se han usado para tratar de probar su existencia: argumentos “ontológicos” y argumentos “cosmológicos”.

Los argumentos ontológicos intentan derivar la existencia de Dios del concepto de Dios. En otras palabras, este tipo de argumentos insiste que, si uno analiza la esencia o definición de Dios de modo apropiado, entonces uno puede deducir lógicamente su existencia. Para los defensores de este tipo de argumentos, uno puede deducir que Dios existe del mismo modo que uno puede deducir que los triángulos tienen tres lados.

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William Lane Craig, defensor de un argumento cosmológico

Por otro lado, los argumentos cosmológicos intentan deducir la existencia de Dios analizando conceptos como “causa”, “necesidad” o “contingencia” y aplicándolos a nuestro universo. A grandes rasgos, los argumentos cosmológicos insisten que la existencia del universo implica la existencia de Dios. El universo, dicen los defensores de estos argumentos, no puede haberse creado solo por lo que es  necesario que exista un ente que lo haya creado desde “afuera”. Un universo compuesto enteramente de entes contingentes no puede existir, dicen, por lo que debe existir un “ente necesario”, Dios, que sea responsable de su creación.

Existen otros argumentos de carácter analítico para probar la existencia de Dios, pero estos dos tipos, los ontológicos y cosmológicos, son los que más se han usado y los más influyentes, por lo que serán aquellos a los que les dedicaré más tiempo.

Argumentos a posteriori

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Por otro lado, la otra forma de construir argumentos consiste en ofrecer argumentos denominados “a posteriori”, “sintéticos” o “evidenciales”. Este tipo de argumentos se basa en observaciones empíricas para llegar a sus conclusiones. Estas conclusiones, sin embargo, no son necesariamente correctas, sino probablemente correctas. Por ejemplo, un biólogo captura 100 cuervos y observa que todos ellos son negros, por lo que concluye que “todos los cuervos son negros”. Ahora bien, esa deducción es simplemente probable, ya que es posible que en algún lugar del bosque se esconda un cuervo albino.

Vale la pena notar que la conclusión “todos los cuervos son negros” (al margen de si es verdadera o falsa) es una conclusión a la que es imposible llegar mediante argumentos analíticos. En efecto, uno puede analizar el “concepto” de cuervo todo lo que uno quiera, sin poder deducir que todos sean negros: es necesario salir y observar el mundo.

Ahora bien, a pesar de que Dios no sea observable de modo directo, teólogos y filósofos han argumentado por siglos que ciertas características del mundo empírico hacen probable que este exista. En especial, los defensores de este tipo de argumentos insisten que el orden y complejidad del mundo en el que vivimos (y en especial el que aparece en el reino biológico), apuntan a que este fue diseñado a propósito por una entidad inteligente. El mundo es demasiado complejo, nos dicen, como para ser el resultado de la mera suerte. Este tipo de argumentos se los denomina teleológicos ya que infieren la existencia de “propósito” (en griego “telos”) en el mundo, lo que a su vez indica que alguien debió crearlo así.

Del mismo modo, los varios reportes de milagros o eventos sobrenaturales son, para los defensores de la existencia de Dios, evidencia empírica indirecta que sugiere la existencia de un Ser Supremo. Evidentemente esto abre la puerta a preguntas como, ¿es razonable creer en ellos? ¿Que debemos inferir de reportes de milagros ocurridos en otras tradiciones religiosas?

Existen otros argumentos evidenciales para la existencia de Dios. Sin embargo, los argumentos teleológicos y los basados en milagros son los tipos de argumentos evidenciales más influyentes, motivo por el cual les dedicaré más tiempo.

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Esta entrada forma parte de una serie no concluida que analiza argumentos filosóficos sobre la existencia de Dios. Las entradas de esta serie (a la fecha) son:

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Un comentario en “Introducción a los Argumentos para la Existencia de Dios

  1. La creación del universo , no tiene nada que ver con ninguna creencia religiosa ,eso es algo tan grande y colosal y complejo que supera nuestra capacidad de entendimiento . Lo que existe es la materia ,que existe independientemente de la conciencia humana , lo demás es fetiche !!!

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