Anfibologías y el Argumento Ontológico

En una entrada anterior presenté una discusión sobre el Argumento Ontológico Clásico, históricamente asociado con San Anselmo y René Descartes. En esa entrada indiqué que la mayoría de la comunidad filosófica opina que el argumento yerra porque este emplea la existencia como un predicado lógico válido, cuando la existencia realmente es simplemente un cuantificador (es decir, indica cuantas veces un ente es instanciado en el mundo en vez de describir el ente). Sin embargo, en esta entrada expondré una perspectiva alternativa: que el problema del argumento es que contiene una anfibología.

Es una regla de la lógica elemental que para que un argumento sea válido los términos usados a en todas sus premisas deben de guardar el mismo significado y ser usados del mismo modo. Consideren, por ejemplo este argumento:

  1. Los mangos son frutas,
  2. Los sartenes de cocina están pegados a mangos,
  3. Conclusión: Los sartenes de cocina están pegados a frutas.

Evidentemente, a pesar que las dos premisas de este argumento sean correctas, la conclusión es obviamente absurda. El argumento fracasa aquí porque depende de la ambigüedad de la palabra “mango”, el cual en la primera premisa se refiere a la fruta tropical, mientras que en la segunda premisa hace referencia al asa o empuñadura de un objeto. Así, como se puede ver, la existencia de lenguaje ambiguo o vago constituye un obstáculo para una argumentación lógicamente válida, motivo por el cual la lógica contemporánea intenta usar símbolos lógicos para minimizar la posibilidad que la vaguedad del lenguaje nos engañe.

Ahora bien, en el ejemplo que ofrecí el problema del argumento nacía de la ambigüedad de la palabra “mango”. Sin embargo, las construcciones gramaticales, y no solo el vocabulario, también pueden ser una fuente de ambigüedad. Una construcción gramaticalmente ambigua se denomina como anfibología. Ahora bien, ¿como conecta toda esta discusión con el Argumento Ontológico Clásico?

Conozcan a Jordan Howard Sobel

Logic and Theism: Arguments for and against Beliefs in GodJordan Howard Sobel es un filósofo analítico canadiense famoso en el medio por su trabajo en Filosofía de la Religión, Ética, y Teoría del Valor. Su obra “Logica y Teísmo: Argumentos a Favor y en Contra de la Existencia de Dios” constituye una de sus obras más reconocidas y ha sido alabada tanto por pensadores creyentes como no-creyentes. Sin embargo, en esta obra el filósofo canadiense toma una postura bastante única respecto al Argumento Ontológico Clásico. Sobel concuerda con la mayoría de filósofos en que el argumento no funciona, pero sin embargo ofrece una razón completamente distinta a porqué.

Primero, recordemos la versión Cartesiana del argumento:

  1. Dios es el ente que posee todas las perfecciones,
  2. La existencia es una perfección,
  3. Consecuentemente Dios posee la perfección de la existencia,
  4. Conclusión: Dios existe.

Como vimos en detalle en mi entrada original sobre este argumento, la mayoría de la comunidad filosófica opina que el argumento ontológico fracasa porque emplea la existencia como un predicado, lo cual invalida la premisa 2 del argumento. Sin embargo, para Sobel, el problema de si la existencia es un predicado válido es en realidad secundario. En efecto, para Sobel, el problema con este argumento es que un análisis riguroso del mismo revela que contiene una nociva anfibología, la cual invalida el argumento aún si asumimos que la existencia es un predicado válido.

Sin embargo, a diferencia del ejemplo caricaturesco que ofrecí al principio, la ambigüedad que apunta Sobel es muchísimo más complicada de ver. En efecto, para ponerla en clara evidencia, voy a emplear un poco de lógica simbólica, pero procuraré explicar su significado y uso paso a paso.

La Anfibología del Argumento Ontológico

La anfibología que Sobel cree que existe en el argumento es una que es análoga a la que existe en la siguiente oración:

Un amigo mío es valiente.

Ahora bien, esta proposición tiene dos formas de ser interpretadas. Por un lado, esta oración puede significar “tengo un amigo que es valiente”. Pero por otro lado, también puede significar “para que alguien sea amigo mío, es necesario que sea valiente”. Esta ambigüedad gramatical puede subsanarse si en vez de emplear lenguaje llano se emplea lenguaje simbólico.

Lenguaje Llano Lógica Simbólica Traducción
(1) Un amigo mío es valiente. (∃x)(Ax • Vx) Existe al menos un X de tal modo que X es mi amigo y X es valiente.
(2) Un amigo mío es valiente. (x)(Ax ⊃ Vx) Por cada X, si X es mi amigo, entonces X es valiente.

Vale la pena hacer un paréntesis para explicar un poco el lenguaje empleado. El símbolo “∃” usado en (1) es un cuantificador existencial, el cual usado en la expresión “(∃x)” simplemente quiere decir que “existe por lo menos un ente X que encaje en la siguiente descripción”. En esa misma expresión “Ax” y “Vx” abrevian “X es mi amigo” y “X es valiente” respectivamente (“A” por “amigo” y “V” por valiente). Finalmente, el símbolo “•” simplemente significa “y”, por lo que  “(Ax • Vx)” simplemente significa “X es mi amigo y X es valiente”. Así, “(∃x)(Ax • Vx)” se traduce como “existe por lo menos un X de tal modo que X es mi amigo y X es valiente”.

Por otro lado, la expresión “(x)” sin cuantificador significa “por cada X, X tiene esta descripción”. El símbolo “⊃” simplemente simboliza una condición. Así, “(Ax ⊃ Vx)” significa “X es mi amigo solo si X es valiente”, o, dicho otramente  “si X es mi amigo, entonces X es valiente”. Es de vital importancia notar que esta segunda expresión no presupone la existencia de X. En efecto, cuando en este ejemplo digo “un amigo mío es valiente” en el sentido de decir “es una condición para que alguien sea mi amigo que sea valiente” puede que no tenga ningún amigo (quizá no he conocido a nadie valiente aún, o quizá todos mis valientes amigos han fallecido, etc.).

Ahora bien, ¿como conecta esto con el Argumento Ontológico Clásico? Según Sobel, la misma ambigüedad que ocurre en la expresión “un amigo mío es valiente” ocurre dentro de ese argumento. En efecto, consideren esta proposición:

Un Ser Supremo existe.

Al igual que en el ejemplo anterior, esta expresión puede interpretarse de dos modos distintos. Puede significar que existe por lo menos un Ser Supremo, pero también puede significar que la existencia es un pre-requisito para que un ente sea un Ser Supremo. Ahora bien, Sobel expresa esta anfibología dentro del lenguaje de la lógica simbólica de este modo:

Lenguaje Llano Lógica Simbólica Traducción
(1) Un Ser Supremo Existe. (∃x)(Sx • Ex) Existe al menos un X de tal modo que X es un Ser Supremo y X existe.
(2) Un Ser Supremo Existe. (x)(Sx ⊃ Ex) Por cada X, si X es un Ser Supremo, entonces X existe.

Pero noten esto: ¡Sobel está usando la existencia como predicado! En efecto, la mayoría de filosofos objetaría que es inválido introducir el termino “E” significando “existencia” dentro de las paréntesis donde se describe al ente, en vez de usarlo estrictamente fuera de ellas como el cuantificador existencial “∃”. Ahora bien, al margen de si uno cree que esta maniobra es válida o no (yo personalmente creo que no lo es), lo importante es ver que ramificaciones tiene esto para el Argumento Ontológico Clásico. Para eso, traduzcamos el Argumento Ontológico Clásico al lenguaje de la lógica simbólica del modo que lo hace Sobel (en esta versión voy a usar la expresión “Ser Supremo” en vez de “Dios” porque la palabra “Dios” es también un nombre propio, cosa que puede causar ciertas dificultades innecesarias):

Lenguaje Llano Lógica Simbólica Traducción
1. Un Ser Supremo es un ser que posee todas las perfecciones.

(x)(Sx ⊃ Px)

Por cada X, si X es un Ser Supremo, entonces X posee todas las perfecciones.
2. La existencia es una perfección.

E = P

La existencia es igual a una perfección*.
3. Consecuentemente, un Ser Supremo posee la perfección de la existencia.

(x)(Sx ⊃ Ex)

Por cada X, si X es un Ser Supremo, entonces X existe.
4. Conclusión: Un Ser Supremo existe

(x)(Sx ⊃ Ex)

Por cada X, si X es un Ser Supremo, entonces X existe.

Y he aquí el resultado: ¡Aún si asumimos que la existencia es una perfección, el Argumento Ontológico no prueba que un Ser Supremo exista! En efecto, he aquí la nociva anfibología detectada por Sobel: la conclusión “Dios existe” o “un Ser Supremo existe” es del tipo (x)(Sx ⊃ Ex), es decir, una condición que no afirma que el ente exista o no, sino que simplemente indica que la existencia es una precondición para que el ente sea considerado Ser Supremo. Bajo esta óptica, el Argumento Ontológico es perfectamente válido, pero su conclusión no nos dice nada sobre si en este universo existe un Dios o no.

La falacia del argumento ontológico consistiría entonces en que el argumento ha sido tradicionalmente interpretado así:

Lenguaje Llano Lógica Simbólica Traducción
1. Un Ser Supremo es un ser que posee todas las perfecciones.

(x)(Sx ⊃ Px)

Por cada X, si X es un Ser Supremo, entonces X posee todas las perfecciones.
2. La existencia es una perfección.

E = P

La existencia es igual a una perfección*.
3. Consecuentemente, un Ser Supremo posee la perfección de la existencia.

(∃x)(Sx • Ex)

Existe por lo menos un X de tal modo que X es un Ser Supremo y X existe.
4. Un Ser Supremo Existe

(∃x)(Sx)

Existe por lo menos un X de tal modo que X es un Ser Supremo

Esta versión del argumento es completamente inválida: no se puede pasar de las premisas 1 y 2 a la 3.  La ilusión del argumento ontológico consistiría en confundir “un Ser Supremo existe” en el sentido (x)(Sx ⊃ Ex) con “un Ser Supremo existe” en el sentido (∃x)(Sx • Ex), y el motivo por el cual esta ilusión es tentadora es por la ambigüedad gramatical, o anfibología, que existe dentro del argumento.

Simplifiquemos las Cosas

El uso de lógica simbólica puede resultar intimidante para quienes no han tenido  contacto previo con este tipo de simbología. Mi intención al emplearla aquí fue la de clarificar lo más posible el argumento de Sobel. Sin embargo, en creo que de todos modos se puede llegar a un buen entendimiento de  este argumento sin necesidad de ella. Para ello, voy a ofrecer el siguiente ejemplo.
Considera este cortísimo argumento:
  1. Un amigo mío es valiente
  2. Conclusión: Tengo un amigo valiente

Ahora bien, como ya vimos, la expresión “un amigo mío es valiente” puede interpretarse de dos formas. Por un lado puede significar “tengo al menos un amigo que es valiente”, pero también puede significar “es una condición para que alguien sea mi amigo que sea valiente”. Ahora bien, si la premisa (1) es interpretada de la primera forma, entonces el argumento es perfectamente válido (de hecho la conclusión sería meramente una repetición de la premisa). Pero si esta premisa es interpretada de la segunda forma, entonces es claramente inválido: el hecho que sea una condición de que alguien sea valiente para ser mi amigo no significa que tenga amigos necesariamente (por ejemplo, puede ser que no haya conocido a nadie valiente aún). Si hiciese eso, estaría “materializando” un amigo en medio de mi argumento, simplemente usando una ambiguedad en el lenguaje.

Siguiendo la óptica de Sobel, podríamos pensar que el Argumento Ontológico Clásico puede simplificarse así:

  1. Un Ser Supremo existe,
  2. Conclusion: Existe un Ser Supremo
Si en la premisa (1) interpretamos la expresión “un Ser Supremo existe” como “para que un ente sea considerado como Ser Supremo este debe existir”, entonces este argumento es claramente inválido ya que, al igual que en el ejemplo anterior, estaría “materializando” a este ente en medio del argumento valiéndome de un truco gramatical. Para que el argumento sea válido entonces la premisa (1) debe interpretarse como “hay por lo menos un ente que es un Ser Supremo”. Pero hacerlo rinde al argumento en una trivialidad absoluta. En efecto, más que un argumento sería una aserción pura y simple.
*En realidad “E = P” no es la forma apropiada de simbolizar “la existencia es una perfección” en lenguaje simbólico, pero decidí hacerlo así para no complicar innecesariamente la explicación.

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Esta entrada forma parte de una serie no concluida que analiza argumentos filosóficos sobre la existencia de Dios. Las entradas de esta serie (a la fecha) son:

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