¿Quién escribió el Evangelio según San Mateo?

En una entrada anterior especifiqué que la atribución de los cuatro evangelios canónicos a Mateo, Marcos, Lucas y Juan no ocurrió sino hasta finales del Siglo II en reacción a la abundancia de otros evangelios que empezaron a circular en esa época. Hasta ese momento, la evidencia indica que los cuatro evangelios no eran atribuidos a nadie en concreto, respetando su carácter anónimo. Ahora bien, esto abre un interrogante: ¿Porqué se atribuyeron estos documentos específicamente a Mateo, Marcos, Lucas y Juan? Y, ¿que podemos saber de los verdaderos autores de estos textos? Esa son las cuestiones que abordaré en esta serie, empezando por el evangelio atribuido a Mateo.

Mateo
Mateo el Evangelista, simbolizado por un ángel

Lo cierto es que a pesar que los académicos modernos no albergan dudas de que los evangelios no fueron escritos por los cuatro evangelistas tradicionales, eso no significa que la Iglesia primitiva no haya tenido razones para atribuir estos documentos a esos personajes. En efecto, sería inexacto creer que los líderes de las iglesias del Siglo II de repente y de la nada “se inventaron” sin fundamento que los autores de los evangelios eran Mateo, Marcos, Lucas y Juan. A pesar que los líderes como Ireneo de Lyons hayan errado en su atribución, eso no significa que su decisión haya sido completamente arbitraria. Ahora bien, ¿cuales eran esas razones? Lamentablemente no tenemos ningún documento que explique de forma explícita el razonamiento empleado para atribuir estos textos. Sin embargo, podemos hacernos una muy buena idea de cuales fueron esas razones.

Porque se atribuyó el “Evangelio de Mateo” a Mateo

Papías de Hierápolis

Para saber por qué el Evangelio según San Mateo fue atribuido a ese personaje histórico, es necesario primero familiarizarse con un fragmento escrito por Papías de Hierápolis, un pensador cristiano que escribió alrededor del año 120 d.C.  A pesar que sabemos que Papías fue un escritor prolífico, lamentablemente ninguna de sus obras ha sobrevivido el paso del tiempo y se hallan perdidas, con la excepción de los fragmentos de sus libros que otros autores cristianos citaron en sus propias obras, las cuales si sobrevivieron. Una de esas obras es la “Historia Eclesiástica“, escrita por el historiador cristiano Eusebio de Cesarea en el Siglo IV. En esa obra, Eusebio incluye estas citas de Papías:

“Y el Anciano decía lo siguiente: Marcos, quien fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden de lo que el Señor lo dijo e hizo. Porque él no oyó ni siguió personalmente al Señor, sino que, como dije, a Pedro quien adaptaba sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades de sus oyentes, pero sin la intención de dar un relato corrido de las palabras del Señor, por lo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria. Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso”. Esto relata Papías referente a Marcos. Sobre Mateo dice así: “Mateo puso por escrito sus oráculos en hebreo y cada cual lo fue interpretando como pudo”.

El párrafo citado nos indica lo siguiente: ya desde finales del Siglo I o principios del Siglo II existía una tradición o rumor de que Marcos y Mateo dejaron por escrito material biográfico sobre Jesús. En efecto, la fuente de Papías es un personaje conocido como Juan el Anciano (o “Juan el Presbítero” ya que la palabra griega para “anciano” es “presbiteros” “πρεσβύτερος“), por lo que sabemos que esta tradición no se originó en tiempos de Papías, sino que es anterior a él. A pesar de que Papías indica que Mateo supuestamente escribió estos oráculos en “hebreo”, es muy probable que con esta palabra no se esté refiriendo al hebreo clásico del Antiguo Testamento sino al arameo, la lengua hablada por “el pueblo hebreo” en la época de Papías.

Ahora bien, queda claro que Papías no nos está diciendo que Mateo escribió el texto hoy conocido como el “Evangelio según San Mateo”, sino que existía el rumor de que Mateo escribió una compilación de dichos u oráculos de Jesús en hebreo/arameo. ¿Que hizo que la Iglesia primitiva identificase a esta hipotética compilación con el Evangelio de Mateo que conocemos hoy? Lo cierto es que ese evangelio posee algunas características que invitan a esta idea.

Para empezar, el Evangelio de Mateo es el evangelio canónico que tiene más rasgos rabínicos que cualquiera de los otros cuatro escritos en el Siglo I. En efecto, Mateo “salpica” su evangelio con citas del Antiguo Testamento, entiende a la vida de Jesús como el cumplimiento de las profecías judías, respeta la Ley Mosaica, a la vez que hace esfuerzos para crear paralelos entre Jesús y Moisés. El Jesús presentado en este evangelio es un Jesús que parece ser “más judío” del que el que aparece en los otros evangelios canónicos (incidentalmente, esta percepción es la razón por la cual por mucho tiempo los historiadores pensaron que Mateo, y no Marcos, fue el primero de los evangelios canónicos en redactarse).

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El llamado de Leví/Mateo, el recaudador de impuestos.

En segundo lugar, este evangelio es el único de los cuatro evangelios donde el propio Mateo aparece llamado así. En efecto, los tres evangelios sinópticos indican que entre los 12 discípulos de Jesús se encontraba un recaudador de impuestos (Marcos 2:14, Mateo 9:9 y Lucas 5:27) pero solo el evangelio de Mateo dice que este se llamaba “Mateo” mientras que los otros dos indican se llamaba “Leví”. Esta peculiaridad pudo haberse interpretado en la antigüedad como una especie de marca personal del evangelista, el cual prefería que se refieran a él como “Mateo” en vez de “Leví” (la tradición cristiana resolvió la contradicción respecto al nombre del discípulo diciendo que este realmente se llamaba “Leví Mateo”).

Por lo tanto, la lógica detrás de la atribución del Evangelio de Mateo a Mateo parece haber sido la siguiente: existía una tradición antigua y conocida por los líderes de las iglesias que indicaba que Mateo había dejado escrito un texto recopilando algunos dichos (“logias”) de Jesús en hebreo/arameo. Por otro lado, existía un texto que, (i) era muy antiguo (remontándose al Siglo I), (ii) parecía ser más “judío” que los otros evangelios escritos en esa época y (iii) tenía la peculiaridad de que en este Leví es llamado “Mateo”. Consecuentemente, los líderes de las iglesias del Siglo II, como Ireneo, parecen haber usado estas “pistas” para atribuir el anónimo evangelio a Mateo.

Porque la Atribución es Incorrecta

Como vimos, la atribución del Evangelio de Mateo a Mateo no fue completamente arbitraria, sino que parece haber sido la consecuencia de un razonamiento hecho por los líderes cristianos a finales del Siglo II. Ahora bien, ¿porqué este razonamiento es incorrecto? Para empezar, la descripción que ofrece Papías del escrito de Mateo simplemente no coincide en lo absoluto con el Evangelio de Mateo que conocemos nosotros. En efecto, Papías describe una recopilación de dichos en hebreo/arameo mientras que el Evangelio de Mateo es una composición narrativa en escrita en griego. En efecto, toda la evidencia que tenemos tanto lingüística como histórica indican que el Evangelio de Mateo fue redactado en griego usando fuentes en griego (entre ellas, como vimos, el Evangelio de Marcos) y que no se trata de una traducción ni del hebreo ni del arameo. No solo eso, sino que el Evangelio de Mateo no es una colección de dichos sino una narración biográfica del nacimiento, ministerio, muerte y resurrección de Jesús. La descripción del texto escrito por Mateo se acomodaría más al Evangelio de Tomás: una serie de dichos u oráculos sin narración alguna.

No solo eso, sino que si Mateo fuese de verdad el autor del evangelio, ¿porqué se refiere a Mateo en tercera persona? Peor aún, sabemos que el autor del Evangelio de Mateo usó por lo menos tres fuentes anteriores para redactar su evangelio (Marcos, Q, y M) lo que sería completamente ilógico si ese mismo autor hubiese sido un testigo directo de los hechos que narra.

Ahora bien, ¿significa esto que Papías está del todo equivocado? No necesariamente. En efecto, es posible que Mateo el discípulo haya en algún momento de su vida dejado por escrito algunas de las cosas que Jesús dijo. De ser este el caso, es concebible que algunos de esos dichos hayan sido transmitidos e incorporados en algunas de las fuentes empleadas por los verdaderos autores de los evangelios, incluyendo el verdadero autor del Evangelio de Mateo. Sin embargo, esto es altamente especulativo. A los ojos de la Historia, si Mateo en realidad puso por escrito algunos dichos de Jesús, ese documento, como tantos otros de la época, lamentablemente está perdido. El Evangelio según San Mateo que conocemos hoy en día simplemente no puede ser el mismo documento al que se refiere Papías.

¿Quién escribió el Evangelio de Mateo?

Ahora bien, ¿que cosas podemos afirmar sobre el autor de este evangelio?

Para empezar, por el mero hecho de ser literato en griego podemos afirmar que el autor pertenecía a una clase relativamente alta, uno de los pocos afortunados dentro del Imperio Romano que tuvo acceso a una educación que le permitió leer, interpretar, editar y componer una obra como la que es este evangelio.

En segundo lugar, el contenido del evangelio nos indica que este autor pertenecía a una comunidad de judíos-cristianos, es decir, cristianos que se adherían a la Torá y sus leyes (incluyendo leyes sobre comida, sábado, y circuncisión) y que era hostil hacía otros grupos cristianos que no seguían estas normas “judías” o peor aún, que las denunciaban como no-cristianas.

Esta ultima afirmación puede parecer chocante, y necesitaría de una exégesis más profunda del propio evangelio para ser sustentada. El argumento, en corto, es que absolutamente nada en el evangelio de Mateo indica que Jesús haya abolido en todo o parte de las leyes Mosaicas (lo que si hace en otros evangelios) sino que al contrario en este evangelio Jesús enfatiza que:

“No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento. Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido. Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.” (Mateo 5:17 – 19)

O quizá más sorprendente aún:

“Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: «Los maestros de la ley y los fariseos tienen la responsabilidad de interpretar a Moisés. Así que ustedes deben obedecerlos y hacer todo lo que les digan. Pero no hagan lo que hacen ellos, porque no practican lo que predican.” (Mateo 23:1-4)

Pero no solo eso, sino que cada vez que Mateo edita el contenido de Marcos, este omite o modifica cualquier aserción que indique que la Ley de Moisés deja de ser aplicable, sea removiéndola o suavizándola. Por ejemplo, si uno compara la controversia sobre la pureza de los alimentos descrita en Marcos 7:14-23 con la versión que aparece en Mateo 15:10-20, uno puede fácilmente notar que Mateo ha eliminado la aseveración de Marcos que “(c)on esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos” (Marcos 7:19).

En efecto, al autor del evangelio de Mateo parece estar sumido en una polémica en contra de otros grupos y pensadores cristianos que insistían la Ley Mosaica no era aplicable para los cristianos. El Evangelio de Mateo es único en su fuerte énfasis que muchos de los que se llaman a sí mismos cristianos no conseguirán la salvación, porque a pesar de creer en Jesús han fallado en actuar según la voluntad de su Padre:

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” (Mateo 7:21-23)

Esta misma perspectiva impregna muchas de las parábolas únicas del Evangelio de Mateo (ver, por ejemplo, Mateo 22:1-14).

Antioquía, capital de la provincia romana de Siria y lugar donde algunos estudiosos especulan se redactó el Evangelio de Mateo

Debido a este énfasis en el cumplimiento de la Ley y la polémica con otros grupos cristianos que no compartían la misma perspectiva, muchos estudiosos especulan que el evangelio fue redactado en Antioquía, ciudad donde se cree existió una importante presencia de judíos-cristianos y donde el conflicto sobre la relevancia de la Ley Mosaica tuvo que haber sido importante en el día a día de las comunidades cristianas de la región. Esta intuición se ve reforzada por el hecho que las primeras citas que tenemos del evangelio (antes que este fuese atribuido a Mateo) están relacionadas con Antioquía,  apareciendo en las cartas de Ignacio de Antioquia (∼110), a la vez que el texto parece guardar relación con la Didaché, texto judío-cristiano también probablemente compuesto en Antioquía. Igualmente, el Evangelio de Mateo es el único que indica que la fama de Jesús “se extendió por toda Siria” (Mateo 4:24) siendo Antioquía la capital de dicha provincia romana. Sin embargo, la evidencia que apunta la conclusión que el evangelio fue redactado en esa ciudad no es del todo sólida, por lo que debe ser considerada solo como una teoría probable.

BIBLIOGRAFÍA

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  • Meier, John P. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus: The Roots of the Problem and the Person. I, Doubleday, 1991.
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Esta entrada es el parte de una serie dedicada a la autoría de los cuatro evangelios canónicos. Las entradas que forman parte de esta serie son:

 

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Un comentario en “¿Quién escribió el Evangelio según San Mateo?

  1. Genial, acabo de encontrar este blog y me encantó lo que leí.

    Pero ahora, sobre el último punto, de que el autor era quizá un judaizante. No coincido del todo.
    Por ejemplo, que Jesús dijera en Mateo 23,1-4 que hay que obedecer a los escribas y fariseos y hacer lo que ellos dicen.
    Sí, Jesús dice eso, pero también es el mismo Mateo el que muestra que Cristo dará esa autoridad a su Iglesia (Mateo 16,17-19), que a ella hay que escuchar (Mateo 18,17-18), y que el reino le será quitado a los judíos para dárselo a la Iglesia (Mateo 21,28-46).
    Jesús manda a obedecer a los escribas y fariseos porque “se sientan en la cátedra de Moisés”, pero con el establecimiento de la Iglesia ya pierden toda autoridad, porque quienes se sentarán en la cátedra serán los Apóstoles.
    Pero ahora, no olvidemos que los Apóstoles condenaron a los judaizantes en el año 50 (Hechos 15,6-35). Por lo que no se entendería porqué el autor diría “Oh, los Apóstoles tienen las llaves del Reino para atar y desatar”, pero luego sea judaizante cuando los Apóstoles los condenaron.

    Sobre Mateo 7,21-23, simplemente habla de las obras de misericordia, como se puede ver en Mateo 25,31-46.

    Sobre que omitiera el “Y con esto declaraba puros todos los alimentos”. Pues Mateo suele dejar de lado las precisiones que hace Marcos. E igualmente, Mateo dice “No lo que entra por la boca contamina al hombre”, cosa que igualmente escandalizaba a los fariseos.

    Pero igual no sé, solo una vaga idea es.

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