¿Quién escribió el Evangelio según San Marcos?

En esta entrada voy a seguir analizando la autoría de los cuatro evangelios canónicos, esta vez concentrándome en el “Evangelio según San Marcos”. Como ya intimé con anterioridad, este evangelio, al igual que los otros evangelios canónicos, fue escrito anónimamente y la evidencia histórica parece indicar que no fue atribuido ni Marcos ni a ningún autor concreto sino hasta finales del Siglo II. Consecuentemente, los dos interrogantes en los que me voy a concentrar son: ¿por qué se atribuyó este evangelio a Marcos?, y, ¿qué podemos saber del verdadero autor de este evangelio?

Marcos
Marcos el Evangelista, simbolizado por un león

Porque se atribuyó el “Evangelio de Marcos” a Marcos

Empezamos la investigación analizando el mismo fragmento de la obra de Papías de Hierápolis que empleé en mi análisis sobre la autoría del “Evangelio según San Mateo”. Como indiqué en esa entrada anterior, Papías fue un pensador cristiano que escribió prolíficamente alrededor del año 120 d.C. Sus obras, lamentablemente, no sobrevivieron al paso del tiempo y están perdidas con la excepción de los pasajes que otros cristianos citaron en sus propias obras. Este pasaje en concreto es citado por Eusebio de Cesarea, un historiador cristiano del Siglo IV, quien incluye estas citas de Papías en su obra “Historia Eclesiástica”:

Papías de Hierápolis

 “Y el Anciano decía lo siguiente: Marcos, quien fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden de lo que el Señor lo dijo e hizo. Porque él no oyó ni siguió personalmente al Señor, sino que, como dije, a Pedro quien adaptaba sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades de sus oyentes, pero sin la intención de dar un relato corrido de las palabras del Señor, por lo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria. Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso”. Esto relata Papías referente a Marcos. Sobre Mateo dice así: “Mateo puso por escrito sus oráculos en hebreo y cada cual lo fue interpretando como pudo”.

Esta cita nos indica lo siguiente:  a principios del Siglo II o finales del Siglo I existía una tradición o rumor de que Marcos, un intérprete o traductor de Pedro, había dejado por escrito materiales biográficos sobre Jesús.

La tradición cristiana ha usualmente identificado a este intérprete con “Juan Marcos”, una figura que aparece esporádicamente en el Nuevo Testamento (ver por ejemplo Hechos 12:12, 25; Hechos 15:37-39, Colosenses 4:10). Sin embargo, esta identificación es algo problemática, ya que las referencias a Juan Marcos en el Nuevo Testamento parecen indicar era un acompañante de Pablo y no de Pedro. En efecto, en ningún lugar del Nuevo Testamento ni en ninguna obra cristiana del Siglo I se indica que “Juan Marcos” es el mismo “Marcos” que Papías indica fue intérprete de Pedro. (Más adelante daré otras razones por las cuales dudar de que Juan Marcos sea el autor del evangelio).

Ahora bien, la pregunta de si “Juan Marcos” y “Marcos el intérprete de Pedro” son la misma persona es en el fondo una pregunta secundaria. La pregunta que nos interesa saber es: ¿por qué los líderes de la Iglesia primitiva concluyeron al final del Siglo II que el texto supuestamente escrito por el intérprete de Pedro es el mismo documento que hoy en día conocemos como el “Evangelio según San Marcos”?

Lamentablemente, como ya intimé en mi discusión sobre el Evangelio de Mateo, no tenemos un documento que nos indique explícitamente cuales fueron las razones por las cuales los evangelios canónicos fueron atribuidos específicamente a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Sin embargo, los estudiosos modernos pueden hacerse una buena idea de cuales pudieron haber sido esas razones.

Templo Saturno
Templo a Saturno, Roma

En el caso del Evangelio de Marcos, la razón probablemente fue esta: este evangelio probablemente fue escrito en Roma o en sus alrededores, lugar asociado con la prédica (y martirio) de Pedro. En efecto, un análisis moderno del vocabulario y estructura gramatical de varios pasajes del Evangelio de Marcos parece indicar la existencia de latinismos, frases o palabras que a pesar de estar escritas en griego reflejan una estructura en latín. La existencia de estos latinismos parece reflejar que su autor estaba inmerso en un medio donde el latín era la lengua predominante.

Contrario de lo que a veces se cree popularmente, el latín prácticamente no se hablaba en el Imperio Romano. En efecto, a pesar que el latín era la lengua madre de los conquistadores romanos, ellos no tenían interés alguno en que sus súbditos aprendiesen su lenguaje. La lengua común del Imperio Romano era el griego y esta era la lengua que unificaba al imperio (del mismo modo que el inglés hoy en día es de facto el lenguaje universal). Por ende, el único lugar del Imperio Romano donde el latín se hablaba de forma común era en la península itálica y, en particular, en Roma y sus inmediaciones. Consecuentemente, si los latinismos marcanos reflejan de verdad que este evangelio fue escrito en un medio donde predominaba el latín, entonces esto significaría que este evangelio fue probablemente escrito en la península itálica.

La “lógica” empleada por los líderes de la Iglesia del Siglo II (como Ireneo de Lyons) parece haber sido entonces la siguiente: Ellos sabían que, (i) existía una tradición o rumor antiguo de que Pedro, a través de un intérprete o traductor llamado “Marcos”, había dejado por escrito un documento que contenía material biográfico sobre la vida de Jesús, y; (ii) existía un documento antiguo (del Siglo I) que había sido escrito en la península itálica o quizá en la misma Roma, lugar donde Pedro predicó y fue martirizado. En consecuencia, en el Siglo II los líderes de la Iglesia parecen haber razonado que ambos documentos eran el mismo, es decir, que el documento anónimo que hoy conocemos como el “Evangelio de Marcos” fue el documento que Papías indica que Marcos, el intérprete de Pedro, dejó por escrito.

Porqué la Atribución es Incorrecta

Ahora bien, como expliqué en una entrada anterior, los académicos modernos son prácticamente unánimes en rechazar la autoría tradicional de los cuatro evangelios canónicos, incluyendo Marcos. En otras palabras, prácticamente todos los estudiosos modernos (salvo quizá los más conservadores) creen que la Iglesia se equivocó al decir que el “Evangelio de Marcos” fue realmente escrito por Marcos, el intérprete de Pedro. Veamos porqué:

En primer lugar, al igual que ocurrió con el Evangelio de Mateo, la descripción que Papías hace del documento escrito por Marcos no parece coincidir con el documento que hoy conocemos como el “Evangelio de Marcos”. En efecto, Papías explícitamente indica que Marcos escribió ese documento “sin la intención de dar un relato corrido de las palabras del Señor” y que lo escrito no estaba “en orden de lo que el Señor lo dijo e hizo”. En otras palabras, el documento que Papías describe no parece tratarse de una narración continua, sino de una colección de episodios y enseñanzas de Jesús adaptadas a las necesidades de los oyentes de Pedro. El Evangelio de Marcos, sin embargo, no es una colección de enseñanzas o episodios desconectados sino una narración continua del ministerio, muerte y resurrección de Jesús. No solo eso, sino que en ningún momento el Evangelio de Marcos parece “adaptar” las enseñanzas de Jesús, sino que pretende simplemente ser un recuento de su ministerio.

TiroSidonEn segundo lugar, el evangelio contiene una serie de errores culturales y geográficos que hacen muy difícil de creer que este documento haya sido dictado por Pedro o basado en la prédica directa de este. Por ejemplo, Marcos 7:31 indica que “regresó Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón al mar de Galilea, internándose en la región de Decápolis” cosa que es inverosímil si uno ve el mapa de la región. En efecto, ir desde Tiro hacia el mar de Galilea a través de Sidón parece un sinsentido ya que involucra una enorme desviación. La explicación más probable es que el autor cree que Sidón se encuentra al sur y no al norte de Tiro. Es iluminador notar que este pasaje es omitido tanto por Mateo como por Lucas.Map-of-Decapolis-and-Cities

Pero ese no es el único ejemplo de la ignorancia geográfica del autor. En este evangelio, el famoso episodio donde Jesús exorciza a los demonios llamados “Legión” y los envía a una piara de cerdos que se arrojan al mar de Galilea ocurre la región de Gerasa (Marcos 5:1), a pesar de que esa región no queda ni remotamente cerca del mar de Galilea. En efecto, este error es tal que Mateo, al escribir su propio evangelio usando a Marcos de fuente, “corrige” a este y sitúa el episodio en la región de Gadara la cual si es colindante con ese mar. (Este error, sin embargo, es si replicado por Lucas)

 

Pero los errores de Marcos no solo son geográficos sino culturales. En efecto, Marcos no parece estar familiarizado con las costumbres o escrituras judías. Voy a dar dos ejemplos: en Marcos 2:25-26, Jesús indica que Abiatar era el sumo sacerdote cuando David entró al Templo y comió del pan consagrado. Sin embargo, cuando ese episodio es relatado en el Antiguo Testamento, Abiatar no es el sumo sacerdote, sino su padre Ahimelec (1 Samuel 21:1). Del mismo modo, en Marcos 7:3-4, el evangelista nos indica que “los fariseos y los demás judíos no comen nada sin primero cumplir con el rito de lavarse las manos, ya que están aferrados a la tradición de los ancianos. Al regresar del mercado, no comen nada antes de lavarse. Y siguen otras muchas tradiciones, tales como el rito de lavar copas, jarras y bandejas de cobre.” Sin embargo, sabemos por otras fuentes históricas, que esto simplemente no era el caso. Ambos errores son omitidos en Mateo y Lucas.

Incidentalmente, este tipo de equivocaciones hace que sea particularmente difícil creer que en concreto Juan Marcos haya sido el autor de este evangelio. En efecto, Juan Marcos es descrito en el libro de Hechos de los Apóstoles como un judío que vivía en Israel, es decir, una persona que no cometería este tipo de equivocaciones.

Y finalmente, el autor del Evangelio de Marcos claramente escribe con el conocimiento de que el Templo de Jerusalén ha sido destruido. En efecto, el discurso apocalíptico de Marcos 13 refleja que el autor escribió su evangelio después de la destrucción del Templo en el año 70 d.C., es decir, décadas después del martirio Pedro. Consecuentemente, a pesar que el evangelio es muy antiguo, este fue sin dudas escrito después de la muerte de la primera generación cristiana.

Ahora bien, ¿es posible que el documento descrito por Papías haya servido de fuente al autor de este evangelio? En otras palabras, ¿es posible que Pedro realmente haya dejado un documento relatando una serie de episodios y enseñanzas de Jesús a través de su interprete Marcos y que este documento haya sido incorporado a los evangelios canónicos que tenemos hoy? Aquí entramos en territorio especulativo. Recordemos que Papías no fue testigo directo de lo que cuenta, sino que su fuente es Juan el Anciano quien a su vez probablemente tampoco sabía de primera mano que Marcos dejó algo por escrito sino que aprendió eso de una tercera persona. En definitiva, Papías reporta una tradición o rumor de la existencia de un documento escrito por el intérprete de Pedro pero no podemos estar seguros de que de verdad haya existido tal texto. Ahora bien, asumiendo que ese documento de verdad haya existido es concebible que haya sido usado como fuente para escribir parte de los evangelios (quizá una de las fuentes que usó el verdadero autor del Evangelio de Marcos). Sin embargo, simplemente no hay evidencia de eso por lo que tal teoría debe ser relegada a una plausible especulación.

A los ojos de la Historia, si Pedro de verdad dejó por escrito a través de su intérprete algunos episodios y enseñanzas de Jesús, ese documento (como muchísimos otros de la época) lamentablemente se perdió. El evangelio de Marcos que conocemos hoy en día simplemente no puede ser el documento descrito por Papías.

¿Quién escribió el Evangelio según San Marcos?

Ahora bien, si este evangelio no fue escrito por Marcos el intérprete de Pedro, ¿qué podemos decir al respecto de su verdadero autor?

Como ya mencioné con anterioridad, este autor era probablemente de la península itálica, quizá de la propia Roma, y su falta de familiaridad con la geografía del medio oriente parecen reforzar esta impresión. Los errores culturales cometidos en el evangelio indican que el autor probablemente no era judío, sino que probablemente un pagano converso. Asimismo, el hecho de que el evangelista de momento en momento se detenga y se dirija a su audiencia para explicar costumbres judías (a veces de forma errada como vimos) indica que la comunidad a la que este cristiano pertenecía también estaba constituida por paganos convertidos. En efecto, estamos ante un evangelio que probablemente fue escrito por un pagano converso dirigiéndose a otros paganos conversos.

Del mismo modo, al igual que el autor del Evangelio de Mateo, el evangelista probablemente pertenecía a una clase relativamente pudiente dentro del Imperio Romano, uno de los pocos afortunados en tener la educación necesaria para componer una obra en griego.

 

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Esta entrada es el parte de una serie dedicada a la autoría de los cuatro evangelios canónicos. Las entradas que forman parte de esta serie son:

 

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